Quisiera llamar la atención sobre la gran diferencia que existe entre nosotros los piratas, y los malditos mercenarios, de los corsarios.

Que no solo no roban para sus coronas, manteniendo el sistema funcionando, sino también son esclavistas de todo aquel que rehusé atender sus razones egoístas y represivas.
Con esta idea Salí hoy a navegar por la avenida Entre Ríos, solo para convencerme mas, de que el individualismo esta a la orden del día,
Entonces me empecé a preocupar por que las cosas cotidianas me lleguen, y descubrí a tres pibes de no mas de 11 años “jalando pegamento” y con ganas de arrebatar a una jubilada, que no podía creer el precio de los menudos de pollo, que dice son para el gato, pero seguramente constituyen su plato principal,
Estaba en eso y buscando una peluquería para cortarme el pelo, (por que es obligatoria la buena presencia para que la armada real no te lleve por portación de cara)

Cuando empecé a cruzarme con miles de carteles de candidatos a legisladores, prometiendo mano dura para la delincuencia y los protestantes, entonces no tuve mas que pensar, lo negro que se ve el futuro cuando se apliquen las leyes de esta gente, en ese momento tuve que esquivar a una familia entera que revisaba la basura de una verdulería, bajo la mirada iracunda, de una vieja que salía de la fundación Favaloro, donde se lava la sangre de las manos, repartiendo migajas a los que no pueden comprarse un corazón de algún pobre “desenchufado” antes de tiempo.Obnubilado por estas verdades me puse, optimista y pensé que también están los partidos de izquierda, pero recapacite que todos y cada uno de ellos, están muy ocupados haciendo campaña electoral y se olvidan de los viejos piratas que debemos yugarla todo el día, para creernos libres cuando, de noche, nos tiramos entre las paredes de nuestros camarotes y logramos sacarnos la inmundicia de los poros.
Entonces ya con el pelo corto, y el documento en la mano, estuve pidiendo permiso, para entrar a los negocios que tienen esa suerte de paramilitares en la entrada, conseguí que la esperanza empiece a recorrerme las venas, de casualidad me encontré con “el chimango” (pirata de sable corvo), como el mono que mas parece un ángel, aunque en dios no creemos.

Y caí en la cuenta de que somos muchos, los navegantes hartos de pagar peajes, que hay muchos puertos donde anclar nuestras naves, y conseguir amores.
Pero que lo importante esta en navegar juntos, los piratas, y los desertores de monarquías antiguas.
Por que sino una llovizna, nos hace naufragar, y parece un diluvio.
Nos olvidamos de viejos guerreros, como el Petizo Páez, a quien se lo llevo la muerte, y los corsarios ahora lo respetan, cuando más de una vez lo hicieron saltar a los tiburones.
Por eso amigos piratas, creo que es hora de pintarrajearle bien la jeta al mascaron de proa, y salir a recuperar los tesoros perdidos.